Es muy regocijante encontrarse con estudiantes que no se dejan vencer por las adversidades, sino que de ellas sacan decisiones firmes para seguir hacia la meta, convirtiendo a esos obstáculos en éxitos que dan orgullo a su familia y hasta a sus amigos, a sus maestros, a sus vecinos y a sus pueblos.

Esto es lo que ocurre con Jordan Daniel Talavera Pérez, de 19 años de edad, un joven callado, buen hijo y nieto, estudiante de la carrera de Medicina y Cirugía de la Facultad Regional Multidisciplinaria de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN Managua) en Chontales (UNAN FAREM Chontales), a quien sentí mucho orgullo entrevistarlo, pues es muy grato encontrarse con jóvenes que desde niños se han trazado el horizonte y metas a las que quieren llegar sin importar la aparente falta de oportunidades, pues ellas estaban ahí frente a él y no las dejó ir.

A Jordan Daniel lo entrevisté estando en una de las mesas circulares de concreto y bajo unos cocoteros de la UNAN FAREM Chontales. Él estaba con Diana Briseyda Urbina Castilla, también estudiante de medicina y compañera de Cuarto Año y ambos lloraron mientras relataban sus vicisitudes tan parecidas, aunque las de ella son más dramáticas que las que ha vivido Jordan Daniel.

Jordan Daniel nació en la ciudad de Boaco y vive en el barrio San Miguel con su mamá Rosa Adela Pérez, de 36 años, y su abuelita Blanca Rosa Flores, mientras que su abuelito Carlos Talavera, fue su padre porque lo asumió como tal desde que nació, porque a su padre biológico jamás lo conoció. Sin embargo, su abuelito murió a los seis meses que el joven comenzaba el estudio de la carrera de medicina en la UNAN Managua.

“Vengo de una familia muy humilde, pobre”, afirma él, quien desde pequeño soñó con estudiar medicina, pero pensaba que sería difícil estudiar en la universidad debido a la situación económica de su familia. “Ese era mi sueño, por eso, cuando al terminar mi secundaria me fui a hacer mi examen de admisión en la UNAN Managua”.

Jordan Daniel y Diana Briseyda lloran al relatar las duras dificultades económicas que han enfrentado en sus vidas, hasta la falta del padre para apoyarles en sus metas.

Como él ha sido siempre Excelencia Académica desde primaria en el Centro Escolar “Emilio Sobalvarro” y después en el colegio San Vicente de Paúl en Boaco, donde estudió becado por su calidad de estudiante, también le dieron una beca para estudiar ingeniería civil en la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, pero él ya tenía firme la decisión por la Medicina.

“Entonces fui a hacer mi examen de admisión en la UNAN Managua, pero como las clases en la UCA comenzaron un mes antes de que dieran los resultados del examen en la UNAN Managua, estuve yendo a clase a la UCA, pero sólo por cumplir”.

“Yo le dije a mi mamá, que se haga lo que Dios quiera, pero… ¡al ver los resultados de que clasifiqué en Medicina, Saltamos de alegría! Entonces no seguí yendo a la UCA, me matriculé en la UNAN Managua y comencé a estudiar medicina, aunque la situación era difícil porque teníamos que buscar un lugar donde vivir en Managua” y ahí comenzó el otro dilema, encontrar donde alojarse en la capital.

Madre e hijo viviendo el mismo sueño

“Entonces mi mamá se fue a Managua a buscar trabajo y gracias a Dios encontró. A las personas que le dieron trabajo, que son de Nueva Guinea, les expuso nuestra situación, de que yo iba para la universidad y necesitaba donde alojarme. Ellos aceptaron que estuviera con ella y me dieron un cuartito también”. Desde entonces vivió con ella en Managua y ella también podía ayudarlo a alistarse para que se fuera a clase y ambos estaban viviendo las mismas vicisitudes y el mismo sueño por la carrera de medicina.

“Yo vivía en la mera entrada de la capital, en el barrio Santa Elena, en las cercanías de la Zona Franca, así que me tocaba recorrer de punta a punta a la ciudad para llegar a la UNAN Managua; eran dos a tres horas viajando en buses”, explicaba.

“Así he pasado los primeros tres años de mi carrera, con sacrificios y estudio continuo. Gracias a Dios, los jefes de mi mamá Blanca Rosa fueron buenas personas. A ellos les agradezco mucho que permitieron estar con ellos y porque también me apoyaron en todo y me aconsejaban que continuara mi carrera y que nunca dejara la universidad. Eso me animaba más y siempre me he esforzado en salir lo mejor posible en clase”.

Al igual que otros estudiantes que van para cuarto año de la carrera de Medicina en Managua, Jordan Daniel fue trasladado de la Facultad de Medicina de la UNAN Managua a la UNAN FAREM Chontales, donde también ha recibido el apoyo de las autoridades de la facultad para que continúe recibiendo su beca y pueda ayudarse en los gastos en Juigalpa.

Ambos volvieron a llorar en otro momento. Diana Briseyda al relatar que su madre la dejó y que de su padre no sabe nada. Mientras que Jordan Daniel afirmó que su verdadero padre fue su abuelito Carlos Talavera, quien lo crio desde tierno, pero que a su padre ni lo conoce

Su abuelito murió cuando comenzaba a estudiar medicina

Explicó que su comportamiento personal y su calidad de estudiante se lo debe a su mamá Rosa Adela Pérez, de 36 años, a sus abuelitos Blanca Rosa Flores y don Carlos Talavera. “Agradezco a mis abuelos que siempre estuvieron ahí conmigo, mientras que mi mamá siempre trabajando en Managua para mantenerme. Lo triste fue que mi abuelito falleció a los 6 meses que entré al primer año de Medicina. Eso fue un golpe muy fuerte porque era él quien me apoyaba, era mi padre, pero se me fue el 19 de julio del 2016”.

“Él siempre estaba conmigo aconsejando, diciéndome, hijo hace todo bien siempre, siempre enfocado en tu carrera, siempre preocúpese por sus clases para que sigas siendo el mejor alumno”. Al recordar tanto cariño que recibía de él, se pone a llorar. No es para menos.

Al saber que su cuarto año de la carrera debería continuarlo en la UNAN FAREM Chontales en Juigalpa, volvieron las angustias del inicio, pensando en dónde iba a vivir allá y cómo se iba a alimentar o si la universidad le mantendría la beca. Con su mamá analizaban esa situación muy angustiados y pensando en la búsqueda de respuestas. ¿Y qué vamos a hacer ahora?, se preguntaban.

Para buscarle solución al problema, El y su mamá viajaron a Juigalpa para reunirse con el Doctor Julio César Abaunza Flores, Decano de la UNAN FAREM Chontales, a quien le explicaron su situación económica. Él les aseguró que se les mantendrá la beca que tenía en Managua.

Con su mamá también visitaron a varios amigos de ella en Juigalpa, buscando alojamiento para cuándo comenzarán las clases, entre ellos don Víctor Manuel García, quien vive en el sector del Parque Rubén Darío de la ciudad. Luego de escuchar el problema, don Víctor Manuel les respondió que no se preocupara, que su hijo Jordan Daniel ya tenía donde vivir y lo ubicó en un cuarto de su vivienda.

“Ahí vivo, estudio y después me voy a clases al Hospital Regional Escuela Asunción y al regresar a casa hago mis tareas en tiempos libres, dice contento.

El sueño que su abuelito ya no pudo ver

Jordan Daniel reveló que él soñaba que en su graduación de médico asistieran su mamá Rosa Adela Pérez y sus abuelitos Blanca Rosa Flores y su abuelito don Carlos Talavera, pero le da tristeza saber que él no estará en ese feliz momento de la familia, pero sabe que su alma estará en ese gran día y que también estará feliz viéndolo graduarse, cómo su “Papá Carlos” siempre lo soñó.

“Mi abuelito es quien más anhelaba verme graduado. Él decía que quería verme graduado como un gran médico, pero… el señor se me lo llevó y ya no tuve esa oportunidad de llevarlo conmigo, pero a él le voy a dedicar mi título, lo mismo que a mi mamá y a mi abuelita y a todos los que me han apoyado, porque gracias a ellos estoy en este lugar y por ellos saldré adelante. Ni siquiera pudo seguir dando, los agradecimientos, porque el recuerdo de don Carlos Talavera lo hacen llorar.

Jordan Daniel despidió su entrevista llamando a todos los jóvenes pobres que están estudiando en la universidad a “mantener siempre la humildad, siempre mantener en la mente de donde viene uno”, para que al coronar una profesión no olviden su origen y regresen a servir a esas familias pobres que les necesitan.

También agradeció a las autoridades de la UNAN Managua por el apoyo para poder estudiar esta carrera de Medicina y Cirugía General, por haberle ayudado con becas económicas y de haberlo formado como un profesional de la Medicina.

¡2019: Año de la Reconciliación!

¡A la libertad por la Universidad!