La Facultad Regional Multidisciplinaria de la UNAN-Managua en Chontales (UNAN-FAREM Chontales) es un museo al aire libre, pues por todo el recinto “Cornelio Silva Argüello” se encuentran diseminados diversos monumentos arqueológicos, posiblemente heredados por la cultura Sumu-Ulúa que habitaron la región del hoy territorio de Chontales y se extendieron hasta la región del Caribe entre los 500 y 1550 después de Cristo.

Encontrarse con esas obras desde la entrada del edificio principal de la facultad, cuya puerta de entrada dirigen al visitante desde que al llegar observa a dos altas columnas de unos 4.80 metros y al irse acercando a ellas se observa que son dos esculturas precolombinas, pero réplicas de monumentos de éste magnífico museo chontaleño, de los más completos de Centroamérica.

El Licenciado Oscar Amador Requenes explicando sobre las dimensiones del monumento, sobre cómo esculpió la obra, que para mantenerse firme tiene m`

Y después adentrarse en por los pasillos de la facultad se observan entre jardines a más esculturas cilíndricas de la cultura Sumu-Ulùa. Entonces se siente como si uno se remonta a un pasado fascinante, a los orígenes de Nicaragua y particularmente de Chontales y de otras zonas del territorio nacional donde habitaron Los Quiribìes, que fueron expulsados hacia el caribe por los “Llegados de Afuera” o “Chontal”.

Estas obras presuntamente son herencia de las culturas Zapatera o Chontal. Los Chontal no eran originarios del territorios, sino de origen desconocido que emigraron del norte de Mesoamérica y que se asentaron en Nicaragua y particularmente en el territorio que hoy se conoce como Chontales, hacia entre el 500 o 1,500 antes de Cristo, según los historiadores.

Según Wikipedia, Los chontales, que en idioma náhuatl chontalli significa “extranjeros o de afuera”; no eran los habitantes originarios de la región, sino un pueblo extranjero que migró a estas tierras en el 1300. Antes de esta fecha, Chontales se consideraba como una región periférica a la Gran Nicoya, con la que tenían relaciones comerciales e intercambio de cerámica; estos eran los llamados nahoas o aztecarios, tribus mexicanas que emigraron del norte de Centroamérica; y que nos heredaron sus dioses, economía y alimentación a base de maíz”.

Réplica de La Chinita, ubicada en el terreno del fondo del Pabellón A, que es el edificio principal

Todas estas piezas de la UNAN-FAREM Chontales son réplicas de las obras esculpidas en piedra que se encuentran el Museo Arqueológico “Gregorio Aguilar Barea” de la ciudad de Juigalpa, uno de los más completos del país y que tiene los monumentos más altos de Centroamérica, con unas 120 esculturas.

Este museo fue inaugurado el 8 de enero de 1967 por el profesor Gregorio Aguilar Barea y los demás amigos jóvenes y seguidamente del Clan Intelectual de Chontales que lo acompañaron en la búsqueda de estas obras precolombinas en las serranías chontaleñas desde el año 1949 y siguientes, tal como consta en los escritos expuestos en este impresionante centro cultural de Juigalpa.

Escultura del Cacique Chontal, nótese que tiene un collar del que le cae una gran cruz en el pecho

Las obras son de diversos tamaños, desde los 50 centímetros hasta la más altas de 4.80 y 5.18 metros, de las altas de Centroamérica y de Latinoamérica.

La Chinita o la Mona Lisa de Chontales

Entre estas valiosas obras está la más famosa, conocida como “La Chinita” o la “Mona Lisa de Chontales”, que es un “Símbolo cultural nicaragüense”, que hace unos 60 años fue donada al museo por Susana Mena, quien la había encontrado en terrenos de su finca.

La China es una de las réplicas que hay en los predios de la UNAN-FAREM Chontales. Mide 1.48 metros, de la cultura Sumu-Ulùa, es de las esculturas más famosas de Nicaragua, pues fue llevada a París, Francia, y durante dos años estuvo en exposición en el famoso Museo de Louvre, junto a 130 obras de arte; entre estas las procedentes de África, Asia, América y Oceanía, en reconocimiento a culturas consideradas como primitivas.

La Chinita se constituye así en un Patrimonio de la Humanidad” y le dio “un valor universal a nuestras culturas precolombinas”, como afirma Jorge Espinoza, investigador y arqueólogo nicaragüense.

Es una obra que tiene un personaje amorfo en la cabeza, la frente adornada con una diadema con figuras rectangulares, de ojos rasgados, cejas largas que se unen, boca oval, brazos largos doblados en forma de L y los senos son señalados con dos figuras pequeñas en forma de espiral.

Las obras se han encontrado regadas en todo el departamento

Estas esculturas del Museo Arqueológico “Gregorio Aguilar Barea” fueron encontradas en diversos municipios del departamento de Chontales, todas hechas en piedras de arenisca o arcillosa de origen volcánico, según los arqueólogos que las han estudiado y como se explica en las notas que hay al pie de cada escultura.

Las obras monumentales, herencia cultural de nuestros antepasados, las más altas de Centroamérica y también entre las más altas de Latinoamérica, que los visitantes puede contemplar en su réplica en la UNAN-FAREM Chontales o en el Museo Arqueológico “Gregorio Aguilar Barea” de Juigalpa

De estas obras, 11 fueron réplicas fueron elaboradas en el año 2007, con mezcla de arena y concreto por el Licenciado Oscar Amador Requenes, hoy especialista de archivo de la Secretaria de Facultad de la UNAN-FAREM Chontales, durante el año 2010, a quien se lo orientó del maestro Emilio José López Jarquín, quien recién había sido elegido para el cargo de Decano de la facultad.

Amador Requenes hizo las réplicas de las piezas del museo dirigiéndose por un análisis que hizo a las museo, les hizo fotografías en varias dimensiones, luego conforme el tamaño original procedió a la elaboración.

Relató que para hacer las esculturas de cemento y arena, hizo los moldes con láminas de zinc, en las más pequeñas con una sola llenada al vacío y en las más grandes con varias descargas de concreto el mismo día y, dos horas después, comenzó a esculpirlas mediante escisiones, para darles la misma forma o figura de las piezas originales.

No se podía dejar hasta el día siguiente para esculpirlas porque el concreto se pondría muy resistente al cuchillo o la espátula con que Amador Requenes las trabajó estas obras, que también han pasado a ser una herencia cultural de la UNAN-FAREM Chontales.

Dos gigantes escultura flanquean la entrada

Las columnas altas, de 4.80 metros que se observan en la entrada de la UNAN-FAREM Chontales son réplicas de la obra de 5.18 metros de altura del museo.

Es la figura 43 del museo, que fue esculpida con escisiones, de una mujer de cabeza semi redonda y un tocado sencillo sobre la misma, de rostro alargado y adusto, ojos rasgados, boca redonda normal hecha con escisiones, con un tocado simple y tirantes que presumiblemente se ataban en la espalda.

 El profesor Hugo Mejía Briceño y su hija Yaosca Mejía Gutiérrez durante una visita al Museo “Gregorio Aguilar Barea”.

El cuello se indica por un surco profundo alrededor de la escultura, con una prenda de vestir que muestra los senos y abierta al centro en forma en ángulo. Se sabe que es una mujer porque tiene dos figuras humanas pequeñas en su vientre que indican que está embarazada. Los brazos caen suavemente sobre las cabezas de ambas figuras.
En la figura se observa que viste una falda decorada que ciñe la cintura con una banda decorada con rombos. Esta estatua fue encontrada en la finca La Trinidad de San Pedro de Lòvago.

Es de suponer que estas figuras representaban a la deidad de la fertilidad. Otras esculturas tienen una figura de animal protector adornando en la parte superior de la cabeza.

El Sacerdote

Otra figura podría ser la de un sacerdote, porque tiene una especie de gorro como boina en la cabeza, boca rectangular y con una enorme cruz grande en el pecho que sobresale del cuello, con las manos cruzadas a la altura del abdomen.

La estatua indígena que además de los ojos saltones y con la lengua extremadamente salida, tiene un turbante en la cabeza. Esta obra está ubicada en los jardines del auditorio “13 de Diciembre” de la facultad

Busto con un turbante

Otra de las estaturas es una pequeña, a manera de busto, hecha en piedra caliza en la obra original y de arena y cemento en la UNAN-FAREM Chontales, tiene rasgos faciales bien marcados y esculpidos en relieve, con una especie de turbante en la cabeza y lo que parece una joya en la parte frontal, por lo que hay preguntarse si nuestros indígenas tuvieron contacto, alguna vez, con otras culturas, pues parece la cabeza de una persona procedente de los países árabes o tal vez fue esculpido durante la llegada de los españoles.

También es de ojos saltones y anchos, nariz rectangular con la boca en forma de hocico y lengua salida que le cae hasta el cuello y parece sujetar medallón con una de sus manos.

Este es el Museo al aire libre de la UNAN-FAREM Chontales, es decir una réplica del Museo Arqueológico “Gregorio Aguilar Barea”, que está diseminado por todos los jardines y pasillos de esta facultad de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-Managua (UNAN-Managua) (Redacción Lic. Mario Sánchez Paz, Responsable de Divulgación y Prensa, UNAN-FAREM Chontales)

¡A la libertad por la universidad!