Ruth Margarita Hernández Castro, ahora de 32 años, casi nace en la escuela de su natal Pantasma, Jinotega, pues su vida neonatal y la niñez las pasó en un centro escolar donde su madre Sara Emilia Hernández Castro 56 años, era maestra, al igual que su padre Justo González, 63 años, y todos sus hermanos han seguido “esa veta” de la docencia.

¿Pero, cómo es que se bachilleró en el 2009 en el Instituto Nacional “Josefa Toledo de Aguerri” de Juigalpa, Chontales? Además, y después comenzó a estudiar en la Facultad Regional Multidisciplinaria de la UNAN-Managua en Juigalpa en el 2012, donde había llegado a trabajar el 1 de julio del 2011.

Ruth Margarita desarrolla dos etapas de su vida en la universidad, como parte del personal administrativo en un momento y en otro como compañera de estudios de miles de estudiantes

Ruth Margarita forma parte del personal de servicio de la UNAN-FAREM Chontales, donde al igual que muchos trabajadores se esfuerzan en vencer los obstáculos, sobre todo económicos, con la meta culminar sus estudios universitarios y alcanzar una profesión universitaria, en su caso como Licenciada en Ciencias Sociales, de la que actualmente cursa el tercer año en ésta facultad.

Dijo que quien la hizo dejar Jinotega y llegar a vivir a Juigalpa fue su esposo José Vicente Blandón López, quien la conoció en aquella comunidad jinotegana cuando él llegó a dar su servicio social como enfermero y era compañero de trabajo de una enfermera que, a la vez era amiga de Ruth Margarita, a quien le ayudaba en el cuido de la casa mientras aquella trabajaba en una unidad de salud de la comunidad.

Y ocurrió. Allá se casó con él y permanecieron 5 años en esa comunidad. Pero el renunció al trabajo y regresó a su natal Juigalpa. Ella se quedó en aquella localidad porque aún estaba estudiando el Cuarto Año de secundaria en el Instituto “José Ángel Rodríguez”, pero al finalizar el cuarto año él llegó para llevársela y así llegó a Juigalpa, donde hoy viven en el barrio Héctor Ugarte con sus hijos Emely Paola Blandón Hernández, 10 años, quien está en Quinto Grado de Primaria; Rechel Brianey, 5 años, en tercer nivel, y el menor Ruthmel de 10 meses de edad.

Fue por esta razón que en el 2008 emigrò a Juigalpa en el 2009 se matriculó en el Instituto Nacional “Josefa Toledo de Aguerri” de Juigalpa, donde se bachilleró ese año.

Familia de maestros

Ella tiene cinco hermanos, quienes al igual que sus padres han estudiado para maestros. Su mamá doña Sara Emilia es la directora de un centro de educación secundaria en Pantasma. Su Papá Gregorio ha sido maestro toda su vida, pero ya está jubilado.

Sus hermanos Javier Antonio Fuentes Hernández ha sido maestro toda su vida y actualmente es el director de la Escuela Malecón de Pantasma, ubicada en la zona rural, a una hora de su casa viajando en moto.

Conversando con Nora del Socorro Granados Armador, otra compañera de labores, quien el año pasado 2017 se graduò como Licenciada en Ciencias Naturales en la UNAN-FAREM Chontales.

Claudia Esther Hernández Hernández, de 25 años, trabaja como maestra de educación primaria en la escuela Los Limones de Pantasma, también ubicada a dos horas de camino. Sus otras dos hermanas también son profesionales, pero emigraron a Costa Rica para trabajar.

Ellas son: María de los Ángeles Hernández, maestra de educación primaria y Scarleth Yessenia Hernández Hernández es la única que no estudió para docente. Ella se fue a Costa Rica cuando le faltaban solo dos meses para recibirse como Licenciada en Enfermería.

Juigalpa la atrapó

Ruth Margarita relató que siempre mantuvo la idea de regresar a su pueblo en Jinotega para trabajar como maestra en alguno de los centros escolar del lugar, pero ahora que el tiempo ya pasado, ya está olvidando esa idea porque “ya vi que me quedé en Chontales”

Este año 2018 cursaría el Cuarto Año de la Licenciatura en Ciencias Sociales, pero no terminó sus estudios en el 2017 porque tuvo muchas complicaciones en su embarazo que, pero este año 2018 seguirá sus estudios, pues su meta es concluir su carrera.

La universidad necesita que todo su personal sea profesional

Afirmó que le gusta estudiar y trabajar en la UNAN-FAREM Chontales, “porque aquí dan oportunidad de estudiar, nos dan momentos de estudio en días libres y es porque la universidad no quiere que quedemos sin estudiar, sino que sigamos avanzando porque necesita que todo su personal sea profesional”.

Explicó que además de financiar sus estudios con su salario, la universidad también le da beca de transporte, con lo que se ayuda en los gastos de transporte y en la compra de folletos.

Ruth Margarita en sus momentos de estudiante en la UNAN-FAREM Chontales

“Es difícil estudiar para alguien de bajos recursos, porque también se tiene que aportar en los gastos del hogar y de los hijos”, explicó.

Dijo que a pesar de las responsabilidades en el trabajo y de los oficios del hogar, ella planifica el tiempo para hacer los oficios de la casa, cuidar a los hijos y atender a su marido y trabajar. Además de ayudar a sus dos niñas en las tareas de la escuela y otra parte del tiempo lo dedica a hacer sus trabajos y tareas de la universidad.

Una vida dedicada a sus niños

Dijo que planifica sus estudios dejando algunas tareas para los momentos libres, dando prioridad a los estudios de los niños; ayudarles a hacer sus tareas, cuidarlos, alimentarlos, prepararlos para ir a la escuela y llevarlos y luego ir a traerlos.

Y para cumplir con esas responsabilidades se levanta a las 5:00 de la mañana y alista primero a la hija mayor para que se vaya a la escuela a las 6:30 de la mañana. Sigue con la niña menor que también tiene que llevarla preescolar y finalmente bañar y alimentar el tierno que deja al cuido de la vecina y después ella se dirige a su trabajo en la universidad y su marido que trabaja como enfermero en una clínica de esta ciudad.

Afirmó que nunca dejara de estudiar y que “cueste lo que cueste” terminará su carrera, pero que no se detendrá allí, sino que seguirá avanzando, “porque sólo siendo profesional se tienen mejores oportunidades de empleo y mi sueño es estudiar después con una maestría en educación en la universidad”

En la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua, (UNAN Managua) avanza un arduo proceso para lograr que todos sus trabajadores tengan buenos niveles de estudio, que nadie se conforme con ser bachiller y Ruth Margarita Hernández Castro es de esos esfuerzos y para ello cuenta con el apoyo de ésta Alma Mater para que corone su meta con éxito.

¡Año de la internacionalización de la universidad!

¡A la libertad por la universidad!