La XIX Jornada Carlos Martínez Rivas (CMR) de la Facultad Regional Multidisciplinaria de la UNAN-Managua en Chontales (UNAN-FAREM Chontales) fue dedicada a analizar la vida del poeta nicaragüense Julio Cabrales Venerio, el “poeta en abandono y olvidado”.

De Julio se analizó además de la riqueza de su obra, la triste realidad de ver que cada día se va extinguiendo en la total miseria, debido a la locura que padece y que lo tiene destruido, sin familia viva e ignorado por las organizaciones culturales y por el Estado.

El poeta Julio Cabrales Venerio, pidiendo limosna en el sector de los semàfotos del Edificio Armando Guido de Managua. Foto La Prensa

Este “poeta en abandono”, afectado por la esquizofrenia cómo le pasó a su hermano Clarence, fallecido en 1983, vive sólo, olvidado en una casa destruida. Para sobrevivir pide limosna en el sector de los semáforos del Edificio Armando Guido de Managua y no tiene ni agua ni energía eléctrica en su casa. Sobre esta dura vida del poeta Cabrales Venerio, el maestro Frank Martínez Báez presentó un video sobre la dura vida que sufre él enfrenta en ese sector donde vive en Managua, sobreviviendo de la caridad de los transeúntes y vecinos.

La apertura a la jornada la hizo el maestro Emilio José López Jarquín, Decano de la UNAN-FAREM Chontales, quien afirmó que Carlos Martínez Rivas fue “un poeta genial que dejó el ombligo en Guatemala, pero desde su niñez asumió a nuestro país con todo lo bonito, lo feo y malo que pueda tener éste país. Pero este país es extraordinario; sólo aquí nos decimos y nos hacemos cosas imposibles en otros países”

Agregó que CMR “no sólo asumió formalmente a Nicaragua, sino que la absorviò en su práctica, en sus sentires, en sus saberes, de tal manera que al final se fundió con el país y terminó siendo un nicaragüense gigante, porque era muy genial”.

Julio Cabrales Venerio, a la izquierda, cuando llegó a estudiar a Madrid, España, donde se relacionó con grandes poetas españoles y de otras nacionalidades al inicio de los años 60. Foto Tomada de internet

Genialidad perseguida por la tragedia

Parece que la genialidad es perseguida por la tragedia, por un apocalipsis que se acerca mientras la grandeza del poeta sigue ascendiendo. Le ha pasado a muchos poetas y escritores que han sido perseguidos, asesinados, que de pronto se suicidaron, se autodestruyeron con el alcohol o los abrazó la locura, como el poeta el poeta alemán Federico Holderlin, quien se volvió loco de remate, pero aún así, en sus momentos de lucidez siguió escribiendo poesía maravillosa.

Así le pasa a nuestro gran poeta Julio Ramón Cabrales Venerio, uno de los grandes poetas nicaragüenses, pero olvidado por todos, como explicó el escritor Iván Uriarte, Premio Internacional Rubén Darío 2016, poeta, narrador y crítico literario, abogado graduado en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua y Doctor en Literatura Hispanoamericana siglo XX en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos en 1980 con la tesis “La poesía de Ernesto Cardenal en el proceso social centroamericano”, publicada por el Centro Nicaragüense de Escritores, Managua, Anamá ediciones, 2000”.

Precisamente, Julio Ramón Cabrales Venerio nació en Managua el 4 de octubre de 1944. Sus padres eran Luis Alberto Cabrales, también poeta vanguardista 1901-1974, y María Venerio. Fue uno de los iniciadores del Movimiento de Vanguardia de Nicaragua que lo integran Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal, José Coronel Urtecho y Ernesto Gutiérrez, explicó Frank Martínez Báez, Coordinador de Letras y Artes de la UNAN-Managua.

Un genio que se quedó en la inmensidad, observando su belleza, pero sin poder explicarla a los demás. Foto La Prensa

Un poeta precoz y genial

Fue apenas a los 17 años que se descubrió como poeta cuando finalizaba sus estudios de secundaria en el Instituto Pedagógico de Managua y su padre fue su mentor y editor de sus textos. Sus primeros poemas los publicó el 7 de mayo de 1961 en el suplemento cultural dominical del diario La Prensa, dirigida entonces por el poeta Pablo Antonio Cuadra, explicó Martínez Báez.

Cabrales Venerio viajó a España becado por el Instituto de Cultura Hispánica, donde estudió de 1962 a 1965. Allá se coló con poetas españoles como Luis Rosales y el nicaragüense Carlos Martínez Rivas. En 1966 regresó al país y se inscribió en la Facultad de Humanidades de la Universidad Centroamericana –UCA- pero los síntomas de su enfermedad que ya afloraban  no le permitieron seguir estudiando.

El maestro Emilio Josè Lòpez Jarquìn, Decano de la UNAN FAREM Chontales, sentado, micròfono en mano, afirmò que Carlos Martìnez Rivas no pudo resistirse a hacer de Nicaragua, como su paìs, un paìs muy bonito, con sus problemas propios, pero extraordinario

Además de muchos poemas, en 1975 publicó su libro emblemático Omnibus que lo había concluido en 1967, en la Editorial Universitaria de la de León. Entre algunas de sus obras están “Sonata para enflorar su psiquis abolida”, “Papeles de San Armadans”, “Esbozo de un joven” y “Palma de Mallorca”.

Su tragedia marcó el fin de su poesía

Sus problemas de salud, la esquizofrenia, los comenzó a manifestar con más fuerza en 1970, la que posiblemente se agudizó por el consumo de licor, además de la grave crisis económica y tragedias que hicieron desaparecer a su familia, como el fallecimiento de su padre en 1973, el de su hermano mayor Clarence en 1983, también afectado por la locura, que a la vez era el sostén de la familia y seguidamente la partida de su madre, sellando así el fin de su familia y el comienzo de su propia destrucción y con ello el final de su poesía.

El poeta Iván Uriarte, con 10 libros de poesía escritos, hizo una referencia de la dolorosa vida que Julio Cabrales Venerio, quien ha sido su amigo, explicó que el lamentable caso de Julio, no es el caso del poeta alemán Federico Holderlin, uno de los grandes poetas de Europa a quien la locura no le dañó la parte creativa de su cerebro, el alveolo.

El poeta Iván Uriarte durante el conversatorio con estudiantes de la UNAN-FAREM Chontales

Lo mismo pasó con Alfonso Cortés, quien siendo muy joven fue atacado por la locura y tenían que amarrarlo porque tenía ataques de furia, pero fue sometido a tratamiento durante 20 años en el Hospital Psiquiátrico de Managua y luego siguió escribiendo. La locura no lo destruyó.

Iván reveló que la esquizofrenia sorprendió muy joven a su amigo, pero como no tuvo ningún tratamiento médico, no pudo seguir estudiando ni escribiendo poesía porque llegó al extremo de quedar totalmente loco, sólo y abandonado y ahora tiene que salir a pedir limosna para medio alimentarse.

Nicaragua, país de grandes poetas

Afirmó que Nicaragua es un país donde hay grandes poetas, y donde hay tantos y muy buenos; y también un país con gran lenguaje, un español con gran fuerza y riqueza creativa. Así es que han surgido poetas como Rubén Darío, Alfonso Cortés, Carlos Martínez Rivas, Salomón de la Selva, Pablo Antonio Cuadra, Luis Alberto Cabrales, José Coronel Urtecho y muchos más.

“Es decir que la pléyade de poetas nicaragüenses es fuerte, inmensa. Ser poeta en Nicaragua es muy difícil, es muy difícil entrar al canon de poetas que comienza con Rubén Darío, continúa con el Movimiento de Vanguardia, con la Generación del 40 (1940), a la que pertenece Carlos Martínez Rivas.

Parte del acto fue la presentación del grupo de Danza Contemporánea de la UNAN-Managua, del maestro Alì Reyes, que puso en escena la obra “Niños de la guerra”, que se refiere al sufrimiento de los niños en la guerra de Siria. El drama de los niños en esa cruel guerra arrancó llantos profundos en varios estudiantes

Seguidamente, dedicó la mañana para dialogar con los estudiantes sobre la obra de Carlos Martínez Riva, con el tema “Discurso y lenguaje poético en la obra de Carlos Martínez Rivas”

Afirmó que Darío es el poeta matriz de la poesía nicaragüense. Un poeta genial que causó una explosión del lenguaje. Así que “Darío es el nacimiento de la poesía nicaragüense y la renovación de la poesía hispanoamericana y española”, aseguró el poeta Uriarte.

Después de Darío surgió el Movimiento de Vanguardia, compuesto por Joaquín Pasos, Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho y Luis Alberto Cabrales, padre de Julio Cabrales Venerio.

Luego llegó la Generación del 40, con los grandes e importantes poetas; Ernesto Mejía Sánchez (1923), Carlos Martínez Rivas (1924), Ernesto Cardenal (1925) y el ingeniero y poeta Ernesto Gutiérrez, único hidrólogo de Nicaragua, quien dirigió los trabajos de hidrología de la construcción de la represa Apanàs en Jinotega.

El poeta Iván Uriarte también regaló libros, entre ellos su Tesis Doctoral “La poesía de Ernesto Cardenal en el proceso social centroamericano” y dos ejemplares de su libro Escatología (1999), cuya edición coincidió con el fin de un siglo y comienzo de otro, a quienes participarán con él enriqueciendo el evento, expresando lo que sabían sobre Carlos Martínez Rivas y su obra.

El poeta Iván Uriarte también donó dos libros para la Biblioteca “Alejandro Sequeira Hernández” de la UNAN-FAREM Chontales

Discurso poético

Preguntó sobre cuál es el “Discurso y lenguaje poético de Carlos Martínez Rivas”, es decir los elementos que forman la enunciación de esa poesía y de su obra en prosa, como en el caso del discurso poético en la obra de Darío, en el que el Cisne se encuentra en todos sus poemas y en toda su prosa. También las princesas, los faunos, los centauros. Todos los elementos que forman la poesía de Darío forman parte del discurso poético de Rubén, explicó Iván.

Iván también preguntó sobre los poetas chontaleños como Guillermo Rothschuh, Poeta por excelencia del departamento. Preguntó quien es el mejor poeta de Chontales luego de Guillermo Rothschuh, afirmando que es Octavio Robleto.

También indagó sobre la obra poeta de Gregorio Aguilar Barea e instó a los estudiantes a preocuparse por conocer de la cultura de Nicaragua o al menos por la cultura local. A los que respondieron explicando algún conocimiento sobre los poetas en mención les regaló uno de sus libros y otro de su tesis doctoral.

¡A la libertad por la universidad!